divendres, 23 d’octubre de 2015

“Secuestrados por Dios”, el diario de unos misioneros en manos de Boko Haram

"Una experiencia que puede enriquecer"

Se acaba de publicar en Italia “Secuestrados por Dios – dos meses prisioneros de Boko Haram”, un testimonio único de los cincuenta y siete días que pasaron en manos de los fundamentalistas los sacerdotes Gianantonio Allegri y Giampaolo Marta, junto a la misionera canadiense Gilberte Bussière. Como afirman los dos sacerdotes de Verona, ha sido una experiencia “no buscada pero vivida en la fraternidad y que, no obstante las privaciones vividas, seguro que nos ha enriquecido”.
“El 4 de abril de 2014, hacia las 22:45, los secuestradores llegan en grupo a la misión de Tchéré”. Según informa SIR, la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Italiana, así comienza la historia de estos tres misioneros. Dos meses pasados bajo tres tamarindos en el bosque nigeriano, a donde fueron llevados tras su secuestro, que tuvo lugar en la diócesis de Maroua-Mokolo, en la provincia norte del Camerún. “Una agenda y un bolígrafo – explican los misioneros – le permitieron a la hermana Gilberte llevar adelante este diario clandestino, de plasmar casi cada día los acontecimientos, reflexiones, experiencias compartidas, bajo la mirada hostil de nuestros secuestradores”.
El texto no cuenta sólo las difíciles condiciones de detención y las “largas” noches bajo lo que ellos llamaban, irónicamente, el “hotel bajo las estrellas”. También cuenta cómo el tiempo transcurría entre la oración, los paseos alrededor del refugio, la espera de una liberación que parecía no llegar nunca, y las comidas siempre iguales: menestra de espaguetis para comer y cebollas para cenar. Todo mientras, a pocos kilómetros de distancia, la aviación nigeriana bombardeaba los campamentos de los milicianos.
Según explican ellos mismos, en esta experiencia, los tres han sabido notar los signos de la gracia. “Allí, en el selva nigeriana – escriben -, cansados, confundidos, con miedo… aquella misma mañana (la primera del secuestro) nos entregaron algunos ‘objetos’ recogidos en nuestras habitaciones. Una bolsa con lo necesario para celebrar la Eucaristía. Qué maravilla: los secuestradores no tenían ni idea de qué era. Así, durante cuatro días (después todo se nos retiró) hemos celebrado junto a quien nos había secuestrado y recitaba el Corán”. El pan y la palabra han sido sus compañeros de viaje: cada día Gianantonio proponía un pasaje del Evangelio que se convertía en tema de reflexión y puesta en común. “Reflexionando – continúa sor Gilberte en su diario – nos hemos dicho: no hemos querido esta situación y no podemos cambiarla, pero podemos cambiar nuestra forma de afrontarla”.
Pero no siempre fue fácil, sobre todo ante la larga espera y las dificultades en las negociaciones. Un guardián les confió que su grupo pretendía que les devolvieran las armas incautadas por el ejército de Camerún. Además exigían que también les entregaran el dinero robado por el negociador camerunés, retenido cuando se liberó al misionero francés Georges Vandendeusch, en noviembre de 2013.
Hasta el 31 de mayo pasaron los días, siempre iguales. Fue en esa fecha cuando los misioneros fueron puestos en libertad en un intercambio de prisioneros. “Teníamos miedo de que se nos quitara la libreta antes de ser liberados, así que en el momento de la partida nos hemos dividido las hojas: alguna parte pasará, nos hemos dicho. Y, sin embargo, el diario ha llegado íntegro, y ahora deseamos compartirlo con quien quiera leerlo.
Con sencillez y humildad, conscientes de que esta experiencia no es solo nuestra, sino que pertenece también a quienes nos han acompañado con la oración, y que, por lo mismo, ha marcado no sólo nuestra vida sino también la de tantos que se han sentido cercanos a nosotros”.
OMPRESS-ROMA (20-10-15)