dijous, 20 d’octubre de 2016

Salí de mi tierra Tarragona hacía Hungría

Testimonio de Jaume Bofarull, misionero marista en Esztergom (Hungría)

"Cuántas veces he experimentado este mensaje de Jesús: "sal de tu tierra y vete a donde te mostraré!" Primero cuando me sentí llamado a la vida religiosa marista. Era joven. Tenía toda mi vida delante de mi, oportunidades, estudios, futuro, ganas de vivir...  Dios no me pedía ser diferente, ni frustrar mis ansias de vivir. Sólo me pedía vivir el Evangelio de Jesús en medio de los niños y de los jóvenes. Concentrar mis ilusiones en ser testigo del amor de Dios entre los jóvenes. Y así fui recorriendo los diferentes centros educativos maristas en Cataluña.
Y cuando parecía que mi vida estaba acomodada y con el regodeo de mis éxitos en el campo educativo-pastoral, otra vez la llamada a dejarlo todo, a dejar "mi tierra" mis seguridades para adentrarme en el mundo de lo social, de los niños necesitados, emigrantes, excluidos, no queridos. Y cuando parecía ya estar en mi ambiente de nuevo, vuelve a surgir la llamada: sal de tu tierra". Y esta vez era real: dejar mis amigos, mi familia, mis seguridades, mi lengua, mi mentalidad para ir a una tierra extranjera. Y Dios se sigue manifestando...

Ser cristiano es ni más ni menos que vivir el Evangelio de Jesús, ser coherente con Él, De pequeños nos bautizaron. No fuimos conscientes de ello, pero cuando fuimos confirmados, sabíamos a qué nos comprometía: SER TESTIGOS DE SU VIDA, SER ANUNCIADORES DE SU PALABRA. No sólo rezar todos los días, no sólo leer su Palabra, no sólo participar de la comunidad cristiano los domingos: nos exige SALIR! Ir al otro. No para cristianizar, sino para ser la presencia amorosa de un Dios misericordioso. Salir de nuestra zona de confort para ir a las fronteras donde viven los desheredados de la tierra, sean o no creyentes, y ser el rostro materno de Dios.
¿Qué piensas tú sobre: "Sal de tu tierra"?"
Jaume Bofarull Pedrola