dissabte, 27 de febrer de 2016

Un misionero granadino valora la visita del Papa a México

El padre Francisco Ostos Palma, de los Misioneros de África, los conocidos Padres Blancos, ha compartido con OMPress sus vivencias durante esta visita del Papa Francisco a México. 

El misionero granadino, con una larga experiencia de misión en el Congo, ha calificado esta visita de “valiente y arriesgada”.

“El Papa Francisco ha salido al encuentro, como misionero, para dar el beso de la Paz que pueda hacer despertar a un pueblo y a una Iglesia casi dormida en su religiosidad y encerrada en ella misma.

Curiosamente esta magnífica visita ha dado un testimonio muy contrapuesto entre una Iglesia universal que sale a la calle, ahí donde están los problemas, y una Iglesia encerrada en sus templos con unos programas litúrgicos que le llenan su agenda. Una iglesia que huele a ovejas y otra que huele a incienso. Una Iglesia católica con horizontes amplios y otra donde la única frontera a atravesar está al norte. Una Iglesia cercana al pueblo sufriente en sus diferentes dimensiones y otra que se resigna a la situación impuesta desde fuera y no saben cómo reaccionar.

De hecho, esta visita valiente y arriesgada del Papa Francisco ha sido todo un éxito de impacto a pesar de la lentitud en su preparación, sobre todo por los agentes pastorales que apenas han hecho una pastoral preparatoria y que han delegado en terceros lo que tenían que hacer en colaboración con estos.

A pesar de ello, este pueblo de fe ha salido a las calles y lugares de encuentro con el Papa Francisco, imponiéndose muchos sacrificios para poderlo ver en un abrir y cerrar de ojos, unos segundos, tras horas de espera en unas noches frías e incomodas. Una visión de unos segundos a su paso, pero de una gran intensidad. El Papa Francisco ha ido a visitar a los más marginados y sufrientes y a cada uno le ha llevado su cariño y una palabra de consuelo y de esperanza. Sus palabras, basadas en su testimonio de vida han sido sencillas, claras y evangélicas. Sin engaños y sin paternalismos.

A los sacerdotes en la misa en Morelia, Michoacán, nos ha invitado a no ser clericales, profesionales de la religión, sino a orar con Jesús y no dejarnos paralizar y dominar por la situación que se vive en el país, sino que, animados por Jesús, estemos al lado del que sufre y allá donde esté el que sufre.

A los jóvenes, también en Morelia, les hizo tomar conciencia de sus riquezas, principalmente la de tener una familia. Pero esa riqueza no les llevara a la esperanza, si ellos no se implican con Jesús y hacen resistencia a todos aquellos que quieren utilizarlos impidiéndoles ser ellos.

Los retos son muchos, las dificultades enormes, pero con Jesús podrán llegar a obtener lo que les llenará y hará de este pueblo grande en la fe un ejemplo de solidaridad y de esperanza.

Esperemos que este Beso de Paz que el Papa Francisco, Misionero de la Misericordia haya dado a esta ‘bella durmiente’ tenga el efecto deseado y las manifestaciones de alegría de estos días perduren en este pueblo sufrido y abra a los agentes pastorales otras actividades más allá de sus templos y de las fronteras del país, como misioneros ‘ad gentes’.

El Papa Francisco, que llego visiblemente cansado tras un largo viaje, con siete horas de cambio horario y una agenda muy llena, con el paso de los encuentros en vez de irse manifestando más el cansancio, fue encontrando voz, alegría y especialmente con los jóvenes al final de un día agotador en Morelia, se le notaba muy satisfecho y lleno. Dio lo que tenía y, a cambio, se llenó de lo que este pueblo le ha dado”.
OMPRESS-MÉXICO (19-02-16)