dilluns, 17 d’octubre de 2016

Salí de mi tierra Tarragona hacía Honduras

Testimonio de Obispo Lluís Solé Fa y padre Jesús Palau, misioneros paules en Honduras

Obispo Luís Solé Fa, en Trujillo (Honduras)
"La Diócesis de Trujillo, en Honduras, depende del Pontificio Consejo para la Evangelización de los Pueblos. ¿Qué nos permite considerarla una Diócesis Misionera?  
Para recorrer sus 25,500 kilómetros cuadrados solo contamos con 20 sacerdotes y el obispo.  Hay un seminarista en 4° de teología y cinco seminaristas empezando la filosofía.  Solo tres Institutos femeninos de Vida Consagrada están colaborando en la Diócesis.
La pobreza que en todos los sentidos embarga a la mayoría de la población, no permite contar con laicos preparados que sostengan el caminar de las comunidades;  unos por falta de formación, otros por falta de tiempo o de salud.  Y a pesar de esto, y aunque de manera muy humilde, se organizan los fieles en comunidades eclesiales de base, en grupos y equipos expresando, de esta manera, su fe en el Señor y su amor a la Iglesia.
Aunque no hayamos analizado aún el fenómeno, sí es alarmante el flujo de católicos yéndose a las iglesias evangélicas y a las sectas, sobre todo pentecostales que se multiplican cada día más.
Hoy, todos los países son de Misión.  Pero la Iglesia de la Diócesis de Trujillo aún no tiene capacidad de ser misionera, y sí tiene la necesidad de recibir misioneros."
+LUIS SOLE FA, c.m.

Jesús Palau Banús, sacercote en San Pedro de Sula (Honduras)

"Para mí la experiencia de misión que he tenido durante estos años en Honduras ha sido muy enriquecedora. He descubierto que son los pobres  quienes nos enseñan el verdadero rostro de Jesús. Está opción que hace la Iglesia por los pobres es una opción y a la vez un compromiso de todo cristiano bautizado. He procurado siempre vivir este compromiso, sentí claro que Dios me llamaba a ser evangelizador de los pobres, esta fue una opción que la concreté en la Congregación de la Misión. En estos 15 años que he estado en la Misión de Honduras, he estado en distintos lugares, he estado en San Pedro Sula, en Tegucigalpa, y en Puerto Lempira. Actualmente estoy en Puerto Lempira, en la Moskitia, en donde estoy aprendiendo la lengua miskita, y donde procuro hacerme con la cultura y tradiciones que tienen. La sencillez, la alegría de vivir, la esperanza y la fe en Dios que tiene el pueblo Hondureño me han ayudado a crecer y fortalecer la fe que recibí de mi familia y de mi comunidad. El dar la vida, desde el silencio, sin sentirme salvador de nadie, sino solo cooperador del Reino de Dios, es lo que más me llena y me hace feliz.
Jesús Palau