dissabte, 6 de maig de 2017

Ser capaces de leer los signos de los tiempos

La Iglesia católica celebra este domingo la Jornada Mundial de oración por las Vocaciones

"El cuarto domingo de Pascua es el día dedicado a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Desde hace 54 años, en este domingo «del Buen Pastor» la Iglesia pide con confianza al Dueño de la mies que envíe nuevos obreros para anunciar el Evangelio y ser instrumento de salvación, y le da gracias por las vocaciones que suscita entre los jóvenes. En España, a esta convocatoria se suma la Jornada misionera de Vocaciones Nativas, de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que añade a aquella petición el compromiso por las vocaciones en los países de misión.

Para esta jornada vocacional, bajo el lema de «Empujados por el Espíritu: Estoy aquí, envíame» trabajan conjuntamente tres organismos eclesiales: la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades; el Área de Pastoral Juvenil Vocacional de CONFER, y Las Obras Misionales Pontificias.

Lo que da unidad y consistencia a la celebración conjunta de estas dos jornadas es el carácter universal de cualquier vocación. Una llamada al servicio de la Iglesia no puede circunscribirse a unos límites geográficos e institucionales: cualquier vocación es, por esencia, una invitación a servir a la Iglesia donde ella necesita ser servida. 

«Empujados por el Espíritu...», empieza titulando el papa Francisco su mensaje para esta ocasión. Es el Espíritu de Dios quien llama y envía personas al servicio del Evangelio en el mundo. «Ahora bien: cada llamada vocacional que suscita el Espíritu solo puede ser identificada si hay una correspondencia en la persona para contestar. “¡Aquí estoy, envíame!”., se indica desde los tres organismos eclesiales mencionados.»
                               
Compromiso de todos

Los delegados diocesanos de Misiones de Catalunya, de forma conjunta hacen una reflexión acerca de esta jornada mundial, vocacional y misionera. Inciden en la necesidad de «ser capaces de leer los signos de los tiempos». Señalan como la esperanza de la Iglesia está puesta en aquellos lugares fronterizos, llamados de Misión. Así, destacan el ejemplo de la China: «una iglesia perseguida, a penas sin estructura y una mínima jerarquía. Una iglesia podada y jamás aniquilada, donde se espera que el año 2030 se asentará el mayor grupo de cristianos de nuestro mundo».

También el arzobispo metropolitano de Tarragona, Mons. Jaume Pujol Balcells, se hace eco del compromiso vocacional que anima esta doble jornada, que implica a toda la Iglesia: pastores, comunidades cristianas y muy explícitamente a cada cristiano. 
El prelado expone como ha de ser precisamente nuestra respuesta y colaboración «donde la plegaria es la prioridad», pero también «ayudar a nuestros jóvenes y no tan jóvenes, a plantearse el sentido de la propia vida, fomentar aquellas disposiciones en que puedan escuchar Jesús, que sigue llamando para que haya muchas personas dispuestas a trabajar para la misión».

El arzobispo Jaume insiste también en otro aspecto, no menos importante, y del todo necesario: «ayudar económicamente para el sostenimiento y la formación de muchos jóvenes, que en tierras de misión serán los futuros pastores y evangelizadores de sus comunidades».

Gracias a la solidaridad de toda la Iglesia, en 2016 la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol distribuyó 20.413,323 euros, para que no se pierda ni una vocación. Un tercio de los seminaristas del mundo dependen de estas becas y aportaciones."

Joan Boronat, Diari de Tarragona, sábado 6 de mayo