sábado, 27 de enero de 2018

Los niños son los protagonistas de una jornada solidaria y misionera

Jornada de la Infancia Misionera, para despertar la solidaridad misional

La Iglesia celebra mañana la Jornada de la Infancia Misionera, organizada por Obras Misionales Pontificias, que en este 2018 cumple 175 años de vida. Se trata de la primera institución –con más de un siglo de diferencia– dedicada específicamente a la infancia de todo el mundo, con la particularidad de que sigue siendo la única iniciativa de este tipo que no sólo es para los niños, sino también de los niños como protagonistas.

La vigencia y singularidad de Infancia Misionera sería incomprensible sin el carisma que está en su base y que se expresa en la denominación original «Santa Infancia» que le dio su fundador, monseñor Forbin-Janson, en 1843.

Es significativo que fueran las noticias de los misioneros de China, sobre los niños y niñas abandonados o asesinados sin poder recibir el bautismo, las que llevaran a Forbin-Janson hasta la inspiración de fundar la Obra. También, el que en los orígenes la familias procuraran inscribir a los pequeños de la Santa Infancia el día de su bautismo, dando una limosna para ayudar a que otro niño pudiera recibirlo. «Todo ello hace patente un lazo entre dicho sacramento y la fe compartida por el anuncio misionero: ambos son un don para el individuo (lo recibo “yo”), pero una gracia para la humanidad (no la recibo “para mi” sino para todos mis hermanos)», escribe Rafael Santos, director de la revista Illuminare.

Con esta clara identidad evangelizadora, Infancia Misionera mantiene el anhelo de su fundador: «Esperamos que alcanzará la protección del Cielo esta Obra que se presenta a sus bendiciones tan pura y desinteresada, en la que se hallan reunidas la inocencia de la oración, la multitud de sacrificios y la importancia de los resultados», subraya Santos.

Los objetivos propuestos son: iniciar en los niños la experiencia de desprenderse de lo superfluo y confiar en Jesús, fuente de valentía; suscitar en ellos una disposición a vencer los miedos que impiden que salga de uno mismo el impulso de ser misioneros; implicarles en actividades de animación y cooperación misionera  promovidas por la parroquia o en el colegio con motivo de la Jornada y a lo largo del año; motivar a los educadores, catequistas y padres para que faciliten a los más pequeños su participación en esta corriente de solidaridad misionera.
                         
El cartel de la presente campaña transmite a la perfección el espíritu de la jornada.

La parte superior, llena de colorido, descubre el espíritu con el que unos niños sueltan lo que les estorba para ser misioneros, como a veces sobran teléfonos y tablets, que, usados en exceso nos aíslan del mundo que nos rodea y de sus necesidades.

La parte inferior muestra un mundo apagado, tristón, en el que cada uno va a lo suyo sin preocuparse de los demás. En él se zambullen los niños y niñas de Infancia Misionera enseñándonos como dice el papa Francisco, «misioneros que llevemos la luz y la alegría del Evangelio a todos».

Gracias a la generosidad de los niños de todo el mundo –reunidos en el Fondo Universal de Solidaridad de la Obra de la Infancia Misionera– en 2017 se enviaron 16.941.176,76 euros, para el sostenimiento de 2.858 proyectos de ayuda a la infancia en territorios de misión, en campos como la educación, salud y vida, y la evangelización.
Joan Boronat, Diari de Tarragona, 27 de gener 2018